La educación como mecanismo para tender hacia una sociedad más justa e integrada.
Por Gustavo Pizzi *
La necesidad de afianzar las familias para lograr que los jóvenes puedan crecer en armonía y desarrollar todo su potencial. Hay un dicho que circula popularmente y que nadie duda de su veracidad: “Si no estudiás no vas a ser nadie en la vida” Esto significa que el estudio nos permite desenvolvernos mejor en la vida. Hay otro dicho: “Si no estudiás vas a renegar como yo”. Aludiendo al estudio como único camino de progreso personal.
Esto que está en la conciencia colectiva es una verdad que he corroborado leyendo un Relevamiento del SITEAL titulado "Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina". En el capítulo 4 habla sobre la Educación y las condiciones de vida de la población urbana. Me gustaría compartir con ustedes una síntesis del mismo y algunas conclusiones a raíz de su lectura.
Se analiza primero la distribución de los ingresos per cápita: El promedio de ingreso del 10 % de los hogares mejor posicionados es 36 veces mayor que el 10% de los hogares con menores recursos. Esto habla claramente de la BRECHA entre ricos y pobres en América Latina.
Luego dice que las fuentes de recursos de la familia para constituir su bienestar son tres:
Ø El mercado de trabajo: Es el principal mecanismo de distribución de la riqueza y además permite acceder al dinero, valor de cambio universal.
Ø El estado: Es proveedor de servicios y prestaciones.
Ø La sociedad civil: A partir de las diferentes formas de organización, sobre todo las de carácter solidario.
La calidad de vida y el grado de integración social de las familias dependen del tipo y el volumen de recursos a los que cada una de ellas tiene acceso. Salvo las que tienen rentas fijas en base a la herencia, la mayoría de las familias necesitan establecer relaciones que le permitan acceder a recursos día a día. En los ámbitos urbanos esta relación es mayor ya que es casi imposible la autoproducción.
En América Latina desde que el Estado se redujo en cuanto a sus funciones, las familias dependen cada vez más de su participación en el mercado de trabajo. Esto ha traído aparejado una vulnerabilidad, desigualdad y exclusión. Hay una capacidad desigual para acceder a este mercado.
El mercado laboral es cada vez MAS EXIGENTE. Esto significa que se necesitan más habilidades para poder desempeñarse en procesos tecnológicos más complejos. Además los empleadores pueden exigir más capacitación a sus empleados debido a la subutilización de la fuerza laboral. Si bien la educación no garantiza un buen trabajo, los buenos empleos son ocupados casi exclusivamente por personas bien calificadas.
Educación y acceso al bienestar de los hogares.
Las diferencias que poseen las familias para poder acceder a los recursos que permitan un mayor bienestar pasan por el tipo y el volumen de capital que cada familia posee. Estas formas de capital son múltiples: dinero, educación, relaciones, etc. El capital educativo adquiere aquí especial relevancia.
Su incidencia puede verse si se analiza el nivel educativo del jefe de familia en el 30% de hogares que cuentan con menores y mayores ingresos per cápita.
La familias cuyo jefe tiene:
Ø Primaria incompleta la posibilidad de pertenecer al 30% más pobre es del 50%.
Ø Primaria incompleta la posibilidad de pertenecer al 30% más rico es del 10%.
Ø Universidad completa la posibilidad de pertenecer al 30% más pobre es del 3%.
Ø Universidad completa la posibilidad de pertenecer al 30% más rico es del 80%.
Esto indica que la posibilidad de pertenecer a hogares con mayores recursos está reservada a aquellos que completaron estudios terciarios.
Desde esta perspectiva la educación resulta clave para no quedar excluido del mundo del trabajo y acceder a empleos formales que aseguren condiciones de vida dignas.
El capital educativo de los hogares es clave para la construcción del bienestar.
Por cada 100 unidades monetarias que ingresa a un hogar cuyo jefe no completó la primaria, ingresan 600 en aquellos cuyos jefes tienen estudios terciarios o universitarios completos.
Las diferencias en la construcción del bienestar se expresan también en la calidad de los ingresos. Los ingresos del sector formal tienen una mayor estabilidad. El 15% de los hogares de la región recibe ingresos del sector informal. Esta proporción es del 20% en los hogares de baja instrucción y sólo del 6% en los que cuentan con estudios terciarios completos. Esto hace que los sectores con menor capital educativo tengan no sólo ingresos más bajos sino también más erráticos, discontinuos y variables además de estar desprotegidos de los beneficios sociales.
DESIGUALDADES EDUCATIVAS Y REPRODUCCIÓN SOCIAL
De lo analizado(sólo algunos datos relevantes), se desprende que la desigualdad social es muy grande, las diferencias en el acceso a los ingresos como consecuencia de las características de un mercado laboral muy restrictivo y competitivo en América Latina hace que para acceder a los mismos las credenciales educativas tienen un valor muy significativo.
El retiro del estado en la regulación de los procesos sociales y los mecanismos de protección que favorecían la integración social profundiza el proceso de privatización en la construcción del bienestar.
La creciente relevancia del mercado como instancia ordenadora de los procesos sociales acentúa la competencia favoreciendo a los que tienen las mejores oportunidades y excluyendo a los que disponen menores recursos.
Esto hace que la educación sea un mecanismo de reproducción de desigualdades. Las estrategias de subsistencia de los hogares de menores recursos y menor capital educativo conducen a que sus déficits educativos se perpetúen de generación en generación.
Sólo la capacidad de garantizar una educación de calidad para todos puede romper el carácter reproductor de los sistemas educativos.
El desarrollo social es la condición para que sea posible educar.
Sólo una visión integral de los problemas sociales y una respuesta a ellos con políticas transversales que completen los aspectos de producción, desarrollo social y comunitario, salud, educación y cultura permitirían romper los mecanismos de reproducción social y generarían condiciones para tender hacia sociedades más justas e integradas.
En el año del Bicentenario sería muy bueno ponernos como meta todos los argentinos refundar la Nación partiendo desde la educación. Exigiendo del estado compromisos concretos desde lo económico, administrativo y pedagógico a fin de garantizar una educación integral e integradora para Argentina sea una nación para TODOS.
* Lic. en Filosofía y Director de Nivel Medio.
Dejo mi saludo ritual como un apretón de manos o un "Ave MAría Purísima", Firme y Digno", Bocha... el sociólogo.

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